Vinos de Tenerife: guía por valles y altitudes
Cinco denominaciones, un volcán de 3.718 metros y viñas desde el nivel del mar hasta los 1.700. Guía por valles de los vinos de Tenerife y las bodegas para entrarles.
5 de octubre de 2026
En 2015 me llevé a Dubái una botella de Taganan Margalagua 2013, su segunda añada, para que mi mujer la probara. La había bebido en Tenerife y me había dejado clavado. Casi una década después, me traje a casa el Margalagua 2023, de Envínate, con sus 100 puntos Parker. La puntuación es lo de menos. Lo que me tiene ganado es lo que hay detrás: viña vieja en las laderas de Taganana, en el macizo de Anaga, donde la parcela de Margalagua está entre los 100 y los 250 metros de altura.
Es un vino caro, de culto, y esa botella se fue a dormir a la cava un par de añitos. Pero lo que me dejó aquella botella no fue cuánto cuesta. Fue una pregunta: cómo cabe en una sola isla un vino como ese y, en la otra punta, blancos de viña a 1.300 metros que no se le parecen en nada.
Esa es la guía. Tenerife no es un vino, es un montón de vinos repartidos alrededor de un volcán, y lo que los separa es sobre todo una cosa: dónde está la viña y a qué altura.

Un volcán en el medio y la viña alrededor
El Teide mide 3.718 metros y reparte la isla en vertientes. La del norte recibe la humedad de los alisios, con brumas, nubes bajas y laderas verdes. La del sur casi no recibe nada, y ahí la viña sube y sube buscando fresco. De ahí sale el primer truco para entender Tenerife: la altura manda más que la distancia. Dos viñas en la misma isla pueden estar en climas que no se parecen.
Debajo, lo que comparten todas: suelos de ceniza y lava, cepas que durante siglos no conocieron la filoxera (ojo, que la plaga ya llegó a la isla) y una colección de uvas que fuera de Canarias no existe, empezando por el listán blanco y el listán negro. Todo lo demás cambia de valle en valle. Y hay cinco valles con denominación de origen propia.
¿Cuántas denominaciones de origen tiene Tenerife y en qué se diferencian?
Cinco: Tacoronte-Acentejo, Valle de La Orotava, Ycoden-Daute-Isora, Valle de Güímar y Abona. Se diferencian, sobre todo, por la vertiente (norte, noroeste, sureste o sur), por la altura de la viña y por la uva que manda en cada una. Y a todas se les suma una sexta etiqueta que cubre el archipiélago entero, la DOP Islas Canarias, de la que hablamos más abajo.
Una advertencia antes de empezar. Las cifras de hectáreas y de años de fundación de cada denominación cambian según a quién le pregunten, así que aquí no las voy a dar. Verán altitudes, municipios y bodegas, que sí se pueden comprobar.
Tacoronte-Acentejo: el norte que abrió el camino
La primera denominación de origen que tuvo Canarias, en 1992, y la que tiene a la isla más cerca de la mar: viña entre los 100 y los 1.000 metros, con bruma y humedad atlántica. Aquí manda el listán negro, con el negramoll de compañero, y salen tintos fluidos, frutales y con una acidez que se nota.
Las siete que me parecen más representativas:
- Bodegas Insulares Tenerife. Nacida de un plan del Cabildo de 1987 para dotar a la isla de bodegas comarcales con tecnología, y fundada en 1992. Es el gigante colectivo: casi mil socios entre Tacoronte-Acentejo e Ycoden-Daute-Isora. Hacen la gama Humboldt, nombrada por el naturalista que pasó por Tenerife en 1799.
- Cráter. En El Sauzal, fundada en 1998 por un grupo de amigos que querían su propia bodega. Viña entre los 200 y los 600 metros, listán negro y negramoll sobre suelo volcánico.
- Viña Estévez. En La Victoria de Acentejo. La familia hacía vino a granel desde 1919 y en 2001 dio el salto a bodega de generación nueva.
- Marba. En Tegueste, desde 1993. El nombre sale de los apellidos de la familia, Martín Báez.
- Presas Ocampo. En la finca Los Álamos, en Tacoronte, a unos 300 metros. Domingo López Arvelo empezó en 1990 a recuperar una tradición familiar de siglos, con un tinto de listán negro y negramoll.
- Vinos en Tándem. El proyecto de los enólogos Loreto Pancorbo y Gabriel Morales: menos de dos hectáreas, casi todo blanco, sin despalilladora ni estrujadora y con la primera cosecha en 2017, 1.400 botellas.
- Winery Burgmann. En Tacoronte, a 400 metros, con el enólogo canadiense Marc Rochefort. Su Olivia lleva el nombre de la hija de Rochefort, que nació durante la vendimia. El Olivia 2022 que nos bebimos de vacaciones olía a hojas secas después de llover y a almendra, y una hora más tarde todavía lo teníamos en la boca. Ni el helado de postre lo borró.
Valle de La Orotava: el cordón trenzado
Aquí está lo más raro del vino mundial. Buena parte de la viña del valle se conduce en cordón trenzado: la cepa se alarga en cordones de varios metros trenzados entre sí, un sistema que según se cuenta trajeron los portugueses hace quinientos años y que no se hace en ningún otro sitio. La denominación cubre La Orotava, Los Realejos y Puerto de la Cruz, la viña va a pie franco y las uvas de siempre son listán blanco y listán negro.
Las que mejor pegan, para mí:
- Suertes del Marqués. Jonatan García Lima, viticultor del valle durante veinte años antes de elaborar su primer vino en 2006. Viña entre los 400 y los 700 metros. Su La Solana 2021 me pareció un tinto que empieza fino, con fruta roja y flores, y en cuanto se abre se vuelve loco: pimienta, regaliz, humo, dulce de membrillo. Una verbena, pero bien integrada. Y por lo que cuesta, deja que más gente descubra el valle. Su hermano pequeño, La Floridita 2024, un sangrado de listán negro a medio camino entre tinto y rosado, es el tinto canario de menos de veinte euros que más me ha gustado.
- Arautava. La familia García, de Aguamansa y de La Perdoma: Américo García fundó la bodega en 1998 y desde 2020 manda su hijo Carlos. La Finca La Habanera, plantada en cordón trenzado, es la joya de la casa.
- La Viñita. Una bodega familiar fundada en 2018, con una marca que sale de un apodo de infancia del dueño, Chivita.
- 300 Líos Volcanic Grapes. En Palo Blanco, en Los Realejos, desde 2021. Viña a unos 600 metros con albillo criollo, listán blanco y vijariego blanco.
Cuando le pregunté a gente que conoce el valle qué vino llevarse en la bota a la romería de La Orotava, las cuatro respuestas fueron de este mismo pedazo de mapa: Suertes del Marqués, Tajinaste, Arautava y Chivita. No es casualidad.
Ycoden-Daute-Isora: el noroeste, de la mar a los 1.500
Noroeste de la isla, nueve municipios desde San Juan de la Rambla hasta Guía de Isora, con viña desde los 50 hasta los 1.500 metros sobre el volcán. Aquí se ha trabajado mucho en recuperar uvas casi olvidadas: gual, marmajuelo, vijariego, baboso.
- Viñátigo. Fundada en 1990 por Juan Jesús Méndez a partir de la viña centenaria de la finca Cabo Verde, en La Guancha, y una de las que más ha hecho por rescatar variedades que se iban a perder. Me bebí dos añadas de su Xercos, un blanco costero a 160 metros, sin darme cuenta de que eran distintas: la 2021, mineral y con humo de fósforo apagado; la 2022, más joven y frutal, de salmorejo y paellita al sol. Misma esencia, dos vinos.
- Envínate. Cuatro amigos que se conocieron en 2005 estudiando enología. Su Migan y su Palo Blanco salen de viñas centenarias del Valle de La Orotava, y el Margalagua de Taganana es el del principio de esta guía. El Migan 2021 me tocó abrirlo un día de calor, con fruta roja, ahumado y esa acidez que lo deja fresquito.
- Viña Estrada. En la finca La Calabacera, en Playa San Juan, en la costa de Guía de Isora: la punta sur de la denominación.
Valle de Güímar: la montaña del sureste
Sureste de la isla, tres municipios (Arafo, Candelaria y Güímar) y viña desde los 150 hasta los 1.500 metros. Tiene más blanco que tinto (alrededor del 65% blanco), y manda el listán blanco a pie franco, en viñas viejas que dan poquísimo.
- Juan Francisco Fariña. En Arafo, con viña entre los 750 y los 800 metros y vino embotellado bajo la denominación desde 1999. Sus marcas son El Borujo y Los Loros. De Los Loros tienen La Bota de Mateo, un listán blanco de Güímar que sale hablando andaluz.
- Hermanos Mesa. En Arafo. Hacen sobre todo blanco, con viña que va del nivel del mar a los 1.300 metros y espumosos de método ancestral.
- Ferrera (Arafo) y El Rebusco (Candelaria). Las dos están en mi lista de pendientes y no voy a hablarles de lo que no he bebido.
Y mucho más arriba, a 1.400 metros, el listán blanco de Lorelay Toto: tres meses de pieles y 386 botellas numeradas. Eso también es Güímar.
Abona: la viña más alta de España
Abona, en el sur, es la parte de la isla donde la viña trepa de verdad: entre los 200 y los 1.800 metros, con un calor subtropical en la costa y heladas y nieve en las cumbres. Vilaflor, uno de sus municipios, es el más alto de Canarias.
- Reverón. En Vilaflor, a unos 1.300 metros. Fundada en 1947 por Eugenio Reverón, desde 2004 cultiva en ecológico 12 de sus 17 hectáreas, con albillo criollo y malvasía, entre otras.
- Altos de Trevejos. En Los Llanos de Trevejos, también a 1.300 metros, fundada en 2012. Cultivan 23 hectáreas en espaldera y controlan unas quince más de viña vieja en vaso.
- Cumbres de Abona. Una cooperativa nacida en 1988, en Arico, con más de 700 viticultores y viñedos entre los 300 y los 1.700 metros. Está bajo dos sellos: Abona y DOP Islas Canarias.
De esta zona aún no les puedo contar cata propia. Las tres bodegas están en la lista del Club, y se irán sumando.
¿Qué es la DOP Islas Canarias, o «Canary Wine»?
Es la denominación de origen protegida que cubre todo el archipiélago, y la que se ve cada vez más en etiquetas de vinos de Tenerife: unas cincuenta bodegas y más de ochocientos viticultores inscritos, según el Consejo Regulador. Funciona como paraguas: hay vinos de Güímar, por ejemplo, que salen bajo la DOP Islas Canarias en lugar de bajo la DO del valle. Misma viña, sello distinto. No quiere decir que el vino sea peor.
Por dónde empezar: un vino por valle
Si tuvieran que probar cinco botellas de Tenerife para entender la isla, empiecen por estas, todas de bodegas que sí he bebido:
- Tacoronte-Acentejo: el Olivia de Burgmann. Un blanco con carácter, para ver que el norte también sabe hacer blanco.
- Valle de La Orotava: La Solana, de Suertes del Marqués. El tinto con el que más gente descubre el valle.
- Ycoden-Daute-Isora: un blanco de Viñátigo. La costa, con su punto de humo.
- Valle de Güímar: La Bota de Mateo, de Los Loros.
- Margalagua: si tienen presupuesto, el vino que abre esta guía. Y cuando lo compren, hagan lo que yo: comprárselo a quien lo venda a un precio justo.
De Abona, hoy por hoy, les toca investigar por su cuenta. Prometo ponerme al día.
Y si lo que buscan es el mapa de todo el archipiélago antes de meterse en Tenerife, lo tienen en por dónde empezar con los vinos canarios. Las páginas de Tenerife, Valle de La Orotava y Valle de Güímar tienen el resto.
Una isla, cinco valles y un volcán que lo reparte todo. El vino sabe a donde nace, y aquí nace a muchas alturas distintas.
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