Los Loros La Bota de Mateo 2024: el listán blanco de Güímar que sale hablando andaluz
Listán blanco a pie franco del Valle de Güímar criado en una bota vieja de manzanilla. Máxima nota de Tim Atkin y un acento andaluz que no ves venir.
Hace nada que Tim Atkin le dio a este vino su máxima puntuación. Mucha gente ya lo sabrá, pero a mí las máximas notas me siguen sorprendiendo, porque por lo poco que he probado (que de verdad es poco) son vinos muy distintos entre sí. Me gusta no saber qué esperar.
Y este no defrauda: Los Loros La Bota de Mateo 2024, de Juan Francisco Fariña, un listán blanco del Valle de Güímar que no se parece a ningún blanco canario que hayas probado.

Un listán blanco que se cría en una bota de jerez
El nombre no es decorativo: La Bota de Mateo se cría dentro de una bota vieja de jerez, de esas que llevaban manzanilla. No llega a tener velo de flor, pero sale de ahí con el acento andaluz pegado, como cuando pasas un finde en Cádiz y vuelves hecho un lío. (En Rioja, Olivier Rivière hace un viaje parecido con Viura en el Mirando al Sur, criado en botas de fino y amontillado.)
Detrás de la botella está Juan Francisco Fariña, JuanFra, que lleva desde principios de los 2000 haciendo vino sin ruido en el Valle de Güímar; su proyecto se llama Los Loros, por los laureles que crecen en las partes altas del valle. Trabaja las parcelas difíciles: listán blanco a pie franco, sin injertar, en viñas centenarias de altura a las que solo se llega con un tractor preparado y que dan cuatro uvas contadas.
No es el único que anda por aquí sacándole cosas raras al listán de Güímar: el Lorelay Toto 2024 es un orange de una parcela a 1400 metros, y acaba en una piel de melocotón parecida por un camino que no tiene nada que ver.
Y aquí hay una casualidad bonita. El listán blanco es la misma uva que en Jerez llaman Palomino, la de los finos y las manzanillas. Así que cuando JuanFra lo mete en una bota vieja de manzanilla, el parentesco aflora solo: la uva vuelve a casa por la puerta de atrás.
La cata: piel de melocotón y una acidez que no ves venir
De esa bota le viene un punto acaramelado y un poco oxidativo que te hace mirar la copa dos veces. Piel de melocotón, con el terciopelo de esa pelusilla que te ripia un poco antes de morderlo. Y luego, cuando ya te habías rendido al envoltorio, aparece una acidez que no esperabas.
En boca es suave y sutil, pero con una magia que no se acaba de explicar del todo. De esos vinos que apetecen sin más, que no necesitan que los entiendas para gustarte.
¿Con qué beberlo?
Con cosas que jueguen con ese punto salino y de bota. Un plato de almendras y jamón, un pescado azul, unas papas con mojo verde, un queso canario tierno. La acidez lo hace fácil de sentar a la mesa, y ese fondo entre acaramelado y oxidativo le da para acompañar bocados que a un blanco normal se le atragantarían. Aunque, siendo sincero, este es de los que apetece beber solo y prestarle atención.
La Bota de Mateo me ha enamorado.
La Bota de Mateo me ha enamorado.

Lorelay Toto 2024la ópera prima orange de un listán blanco a 1400 metros
- Bodega
- Lorelay
- Uva(s)
- Listán Blanco
- Zona
- Los Pelados (1.400 m)
- Añada
- 2024
Veredicto: Si lo encuentras, coge dos.

Olivia 2022 de Burgmannel listán blanco de Tacoronte que no se va de la boca
- Bodega
- Winery Burgmann
- Uva(s)
- Listán Blanco
- Zona
- Tacoronte (400 m)
- Añada
- 2022
Veredicto: Si ven una, no se lo piensen.

Michael Candelario Blanco 2025el blanco de culto de La Palma que todo el mundo busca
- Bodega
- Michael Candelario
- Uva(s)
- Listán Blanco · Albillo Criollo · Vijariego Blanco
- Zona
- Puntagorda
- Añada
- 2025
Veredicto: Se va antes de que lo entiendas, y eso es trampa.

Todos Blanco 2024el blanco de Gran Canaria que ya casi no se consigue
- Bodega
- Todos
- Uva(s)
- Listán Blanco · Malvasía Aromática · Vijariego Blanco · Moscatel de Alejandría
- Añada
- 2024
Veredicto: Si te cruzas con una de las 306, no lo pienses.